Colores de un hematoma: qué significa cada tono
Los hematomas superficiales, también conocidos como moretones, moratones o morados, pueden cambiar de color durante su proceso de curación. Por eso, es normal que un hematoma pase de tonos rojos o violáceos a colores verdosos, amarillentos o marrones antes de desaparecer.
El color del hematoma puede dar pistas sobre la fase en la que se encuentra, aunque no siempre evoluciona igual en todas las personas. El tamaño del golpe, la zona afectada, la profundidad del hematoma y las características de cada piel pueden influir en su aspecto.
¿Por qué los hematomas cambian de color?
Los cambios de color en un hematoma son parte del proceso natural de curación. Cuando se produce un golpe, algunos vasos sanguíneos pequeños se rompen y la sangre queda acumulada bajo la piel.
Con el paso de los días, el organismo va degradando y reabsorbiendo esa sangre acumulada. A medida que la hemoglobina se transforma, el hematoma puede adoptar diferentes tonalidades: rojo, morado, azul, verde, amarillo o marrón claro.
Qué significan los colores de un hematoma
Un hematoma puede presentar distintos colores según el momento de evolución en el que se encuentre. Al principio, suele aparecer como un hematoma rojo, morado o azulado. Después, puede transformarse en un moretón verde o amarillo conforme avanza la reabsorción de la sangre.
Estos cambios suelen ser normales y no tienen por qué indicar gravedad por sí solos. Sin embargo, conviene observar si el hematoma aumenta de tamaño, duele mucho, aparece sin golpe previo o se acompaña de otros síntomas.
Hematoma rojo: fase inicial tras el golpe
Un hematoma rojo suele aparecer poco después de producirse el golpe o la lesión. Este color se debe a la presencia de sangre reciente bajo la piel, rica en oxígeno, que todavía no ha empezado a degradarse.
Esta tonalidad puede verse durante las primeras horas y, en algunos casos, ir cambiando hacia tonos morados o azulados. Si el dolor es intenso desde el inicio, si hay mucha hinchazón o si el golpe ha sido fuerte, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Moretón verde: evolución del hematoma
Un moretón verde suele aparecer pasados varios días desde el golpe. Esta coloración se relaciona con la descomposición de la hemoglobina y suele formar parte del proceso normal de curación del hematoma.
El tono verde puede mezclarse con zonas azuladas, amarillas o violáceas, ya que el cambio de color no siempre ocurre de forma uniforme. En general, si el hematoma va perdiendo intensidad y las molestias disminuyen, suele ser una señal de evolución favorable.
Moretón amarillo: fase avanzada de curación
Un moretón amarillo suele indicar una fase más avanzada del proceso de curación. Aparece cuando la sangre acumulada bajo la piel continúa degradándose y el organismo la va reabsorbiendo poco a poco.
Esta tonalidad puede aparecer junto a colores verdosos o marrones claros. Con el paso de los días, el color amarillo tiende a aclararse hasta que la piel recupera progresivamente su aspecto habitual.
Hematoma marrón o color café: fase final
En la fase final, algunos hematomas pueden adquirir un tono marrón claro o color café antes de desaparecer. Este color suele aparecer cuando la mayor parte de la sangre acumulada ya ha sido degradada.
Después, el hematoma va perdiendo intensidad de forma progresiva. La duración total puede variar según el tamaño, la localización y la profundidad del hematoma, pero muchos hematomas superficiales mejoran en unas dos semanas.
Cuándo preocuparse por el color de un hematoma
El color de un hematoma no suele ser preocupante si evoluciona de forma progresiva y las molestias van disminuyendo. Sin embargo, es recomendable consultar con un médico si el hematoma aparece sin causa aparente, si sigue creciendo después de varias horas o si provoca dolor intenso.
También conviene pedir valoración si se acompaña de hinchazón importante, entumecimiento, problemas de movilidad, fiebre, enrojecimiento, secreción, signos de infección o sangrados inusuales en otras zonas, como nariz o encías. Si el hematoma aparece en la cabeza, el cuello o afecta a la visión, también es importante consultar con un especialista.
Consulta con un médico si:
- Se debe a una caída desde altura.
- Se debe a un traumatismo que ocasiona además otras lesiones.
- El hematoma ha aparecido sin causa aparente y/o hay también un sangrado inusual, por ejemplo, en la nariz o las encías.
- El hematoma es muy extenso.
- Causa entumecimiento en un brazo o pierna.
- Continúa creciendo después de varias horas.
- Ocasiona problemas de movilidad en una articulación o músculo.
- Se sitúa en la cabeza o el cuello.
- Ocasiona problemas visuales.
- Provoca dolor intenso.
- Hay signos de infección asociados al hematoma, como enrojecimiento, inflamación, secreción o fiebre.
Los colores de un hematoma forman parte del proceso natural de curación y pueden ayudar a identificar en qué fase se encuentra. Es habitual que un hematoma pase de tonos rojos, morados o azulados a colores verdes, amarillos o marrones antes de desaparecer.
En la mayoría de los casos, estos cambios no son motivo de preocupación si el hematoma va reduciendo su tamaño, el dolor disminuye y la piel recupera progresivamente su aspecto normal. Sin embargo, si aparece sin causa aparente, aumenta de tamaño, provoca dolor intenso, afecta a la movilidad o se acompaña de otros síntomas como fiebre, sangrados o signos de infección, es recomendable consultar con un profesional sanitario.